Cómo hablar para que tus padres te escuchen





Una de las frustraciones más grandes que viven los jóvenes es su incapacidad de comunicarse con sus padres. Al grado de que prefieren desconectarse completamente de ellos. Pero vivir desconectado(a) de tus padres te expone a los peligros de tu propio proceso de madurez. La juventud es donde podemos tomar las mejores y las peores decisiones que afectaran el resto de nuestra vida, pero nuestro sistema de toma de decisiones no está físicamente maduro sino hasta después de los 21. Por eso necesitamos tener líneas de comunicación abiertas con nuestros padres para cerca de nosotros y de nuestras decisiones. El problema es que es difícil que te escuchen, todo termina en gritos y peleas y se cierran inmediatamente a lo que tienes que decir. Así que aquí te dejamos algunos puntos que te ayudarán a ser escuchado:


1. PERDÓNALOS POR ANTICIPADO


Es difícil hablar sin herir cuando tienen un corazón herido. Si existen cosas en las que tus papás te han fallado, eso deja marcas de dolor en nuestro interior que salen a la luz en forma de palabras y actitudes ásperas en cuanto surge la oportunidad. Esa aspereza dificulta la comunicación por que tus padres, al sentirse atacados, van a levantar una barrera de defensa y tus palabras chocarán en ella. Perdonar a tus padres significa eliminar la lista de faltas que tienes guardada en tu corazón. Y renunciar a tu derecho de cobrarles esa deuda con tus palabras, con tus actitudes o con tus acciones. Tal vez piensas que tus padres no se merecen tu perdón, pero tu tampoco te merecer el perdón de Dios y sin embargo Él te perdonó a ti para poder tener una relación contigo. Además, cuando perdonas, el más beneficiado eres tú.


2. PRUEBA RESPONSABILIDAD


Es muy difícil tomar en serio a un joven que no es responsable con lo que se le ha puesto en sus manos. Muchas veces como jóvenes solemos criticando las responsabilidades de otros mientras nosotros no somos fieles con las nuestras. Muéstrate responsable con tus calificaciones, cumple con las tareas domésticas que se te asignaron y hazlo con calidad, cuida el dinero que tus padres te dan, cuida los minutos del consumo de tu teléfono, etc. Un joven responsable es un joven confiable.


3. ESCUCHA PRIMERO ANTES DE QUERER SER ESCUCHADO


Es difícil que tus padres te escuchen cuando tú nunca los escuchas a ellos. Pon el celular boca abajo cuando te hablan y quítate los audífonos. Demuestra que te importa lo que tienen que decirte.


Si tus padres son muy molestos por que a cada rato te dicenlo mismo, tal vez es porque no ven cambios en tus actitudes o en tus acciones. Escuchar a tus padres implica poner atención para obedecer. Pon atención a los detalles de lo que te piden, asegúrate de que las cosas que les importan a ellos también te importen a ti. Cuando ellos se sientan escuchados, será más fácil que ellos te escuchen a ti.


4. PREPARA EL TERRENO


¿Te acuerdas cuando eras pequeño y tu papa o mama era tu superhéroe? Le veías como perfecto(a), te la pasabas hablando de sus cualidades. Pero en algún momento empezaste a ver y resaltar sus defectos y la relación empezó a cambiar. Empezaste a hablarle de forma grosera delante de los demás, y a desobedecerle, a ignorarle. Si hay algo que abre los oídos de un padre hacia su hijo, es que el hijo lo trate con honra. Un hijo que se la pasa atacando, deshonrando, insultando y haciendo quedar mal a sus padres, tendrá muchos problemas para encontrar favor con ellos.

Trata de honrarlos, aunque no se lo merezcan, habla bien con ellos, háblales bien delante de otros. Haz cosas por ellos, dales las gracias por lo que hacen por ti. Hazles un masaje cuando lleguen cansados, limpia la cocina cunado no se lo esperen, etc. La honra es la llave al corazón de tus papás.


5. ESCOGE EL MOMENTO ADECUADO


Muchas veces escogemos los peores momentos para hablar con nuestros padres, cuando están más estresados, ocupados o enojados. Prepara un tiempo para hablar con ellos, invítalos a tomar un café. O aprovecha un domingo en la mañana cuando todo está calmado.


6. USA LAS PALABRAS ADECUADAS


Si hay algo que te gustaría que cambiara en tu relación con ellos, utilizar las palabras correctas puede ser la clave. Hay una diferencia muy grande en decir. “Es que tú nunca estas en la casa, parece que no te importo” a decir, “Disfruto mucho cuando pasas tiempo conmigo, pero cuando no, me siento desanimado(a), ¿crees que podamos pasar un tiempo juntos a la semana?” Todo está en el enfoque. Si es constructivo y propositivo tendrá más posibilidades de ser escuchado. Cuando hablas más de tu forma de sentir que de las motivaciones de tus padres, tendrá más probabilidades de ser reconocido(a).

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