Mamá Primeriza Pt.2

Actualizado: 9 de oct de 2020

SALMO 23 PARA EL CORAZÓN DE UNA MAMÁ PRIMERIZA


Declarar la palabra de Dios es literalmente hablar vida sobre cada estación y temporada. Tener este hábito en momentos buenos te ayudará a que aún si pasas por momentos malos o difíciles siempre podrás confiar en que la palabra de Dios es viva y caminarás con la certeza de que tus palabras tienen el poder de transformar tu entorno.


Quiero continuar dándote un panorama específico de maternidad o paternidad al declarar el Salmo 23 sobre tu vida y tu familia. Es tan valioso para mi compartir esto contigo, por que es el área de vulnerabilidad actual de mi corazón y Dios ha usado cada palabra en este capítulo para cubrir dudas, abrazar inseguridades y dar esperanza.




“Aun cuando yo pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado”


Creo que si alguien me hubiera dicho que mi embarazo se iba a ver como lo experimenté, quizá hubiera pensado dos veces el buscar un bebé en este tiempo. Disfrute de los primeros 3 meses de embarazo al máximo pero justo cuando cumplí 4 meses de embarazo inició la pandemia mundial por COVID. Todos mis planes tuvieron que ajustarse a partir de ese momento, mis citas al doctor, mi baby shower, mis planes sociales, mi parto e incluso presentar a mi pequeña a mis amigos y familia. Me encontraba atravesando por un “valle oscuro”. Las voces de la gente a mi alrededor estaban inundadas de temor, e incertidumbre y mentiría si no te dijera que en varias ocasione tuve el pensamiento “¡a qué mundo tan horrible traje a una bebe!”. Sin embargo la realidad es que esta declaración ha corrido por mis venas de tal manera que mi espíritu me recuerda constantemente ​“tu no tienes nada de que temer, por que Dios está contigo”​ . En esa verdad he aprendido a descansar, jamás voy a poder controlar la locura que es vivir en un mundo donde predominan las malas noticias; noticias de enfermedad, actos inhumanos, y tantas cosas más, pero si puedo CONFIAR, que aún cuando pase por valle de sombra de muerte no tengo nada de qué temer, continuemos...


“Tu vara y tu cayado me protegen y me confortan”


Siempre pensé que cuando este versículo habla del “cayado” del pastor simbolizaba su silencio. Me imaginaba a un pastor con sus muchas ovejas con una vara en una mano guardando silencio. No fue hasta hace poco tiempo que aprendí que el cayado es la parte de arriba de la vara de un pastor que tiene forma de una “u” al revés. El pastor utiliza su vara para dar dirección a su rebaño, y utiliza su cayado para regresar al redil a las ovejas que se descarrilan. ​(Medita en eso unos segundos)


Dios promete protección y consuelo a nuestras vidas a través de su dirección y de su habilidad de siempre regresarnos al lugar seguro de su presencia.


Creo que una de la cosas que más he sufrido estos meses ha sido vivir esta inestabilidad provocada por los ajustes hormonales, la falta de sueño, el estar al cuidado de un pequeño humano y aparte sumarle la ansiedad de vivir todo esto preocupada por la sana distancia, usar cubre bocas y el desinfectar hasta mis pensamientos. Quería seguir siendo yo misma y seguir viviendo al mismo ritmo y el no poder lograrlo me llevaba a un estado de estrés y desconsuelo. Más Dios se ha encargado de usar su vara en mi vida, no pienses en la vara con la que te corregían de pequeña, la vara que Dios ha usado es precisamente esta. Una vara que ha dado mucha dirección a mi vida y a mis pensamientos y que me ha consolado. Cada vez que tengo que vivir un ajuste esta vara de amor me recuerda que su presencia es mi lugar seguro, y que en Él encuentro el consuelo que mi corazón necesita ante la constante desilusión que puedo llegar a vivir. En ocasiones la desilusión ha sido provocada por un plan que no se pudo llevar a cabo como lo quería hacer, y en otras viene por la frustración de no haber tenido la energía en el día para limpiar y hacer de comer. Pero justo cuando el cansancio quiere llevar a mis pensamientos a divagar, siento el amor de Mi Pastor que usando su cayado me regresa a su presencia donde me protege y me consuela.


Mamá no resistas esa vara y ese cayado, permite que Dios te regrese a la cercanía de su presencia donde no hay nada que temer, donde hay cuidado para ti, para tu familia y donde hay consuelo de cualquier desilusión que puedas tener.


- Ishah Meraz

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