Mamá Primeriza Pt.3

SALMO 23 PARA EL CORAZÓN DE UNA MAMÁ PRIMERIZA


Vamos a concluir esta mini seria con los últimos versículos del Salmo 23, y para serte franca mis favoritos. Creo que las promesas mas bellas para mi corazón de mami primeriza las he encontrado escondidas en estos versículos.

“Me preparas un banquete en presencia de mis enemigos.”

Recuerdo que siempre que llegaba a esta parte del salmo se me hacia tan fuera de la temática, estábamos hablando de ovejitas y pastores, y sin previo aviso toma un tono un poco hostil. Pero Dios me empezó a mostrar cuales eran esos enemigos de los cuales me hablaba. Te comparto que para mí, Dios me esta sentando a satisfacerme con un delicioso banquete en presencia de “las dudas”, “las quejas”, “la comparación”, “El sentido de insuficiencia”, “el desgaste”, “el miedo” y “el rechazo”. Hablemos del banquete, imagina una mesa larga llena de todo lo que necesitas para estar satisfecha, ese banquete representa nuestra corazón saciado. regresamos a que no nos falta nada.

“Me honras ungiendo mi cabeza con aceite. Mi copa se desborda de bendiciones.”


También unge nuestra cabeza con aceite, te explico, un pastor derrama aceite en la cabeza de sus ovejas para protegerlas, típicamente las moscas descansan en la cabeza de las ovejas y les dejan larvas alrededor de su cabeza, sus ojos, y su nariz, ya se, que asquito. El aceite tiene la función de que cuando la mosca quiera dejar sus larvas, estas no se quede en su cabeza y se resbalen. Cuando nuestro pastor unge nuestra cabeza con aceite esta poniendo un repelente de malos pensamientos, y etiquetas incorrectas. Se esta asegurando que cuando estos pensamientos nos ataquen no puedan quedarse en ella. Nos esta prometiendo protección. Como mamás los malos pensamientos llegan a montones, el miedo a que nada le pase a nuestros pequeños humanos constantemente nos ataca, es por eso que aparte de proteger nuestra cabeza de malos pensamientos también nos promete que nuestra vida será desbordada de bendiciones.

“Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del SEÑOR viviré por siempre.”