• Danny y Cynthia Osuna

¿Cómo puedo salvar mi matrimonio? Parte 1



Es la pregunta que muchos se hacen cuando su matrimonio parece irreparable. Desafortunadamente no hay una sola respuesta para esta pregunta porque depende mucho de las circunstancias que los llevaron a este punto y el grado de daño que ha sufrido el matrimonio.


Cuando le preguntaron a Jesus qué opinaba del divorcio, el respondió:


—¿No han leído las Escrituras? Allí está escrito que, desde el principio, “Dios los hizo hombre y mujer”. 5 —Y agregó—: “Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo”. Como ya no son dos sino uno, que nadie separe lo que Dios ha unido. 7 —Entonces —preguntaron—, ¿por qué dice Moisés en la ley que un hombre podría darle a su esposa un aviso de divorcio por escrito y despedirla?

8 Jesús contestó:

—Moisés permitió el divorcio solo como una concesión ante la dureza del corazón de ustedes, pero no fue la intención original de Dios.

(Mateo 19:4)


El divorcio no estaba dentro de los planes de Dios cuando creo el matrimonio, pero hay una condición especialmente difícil para restaurar el matrimonio y es cuando al menos uno de los dos tiene el corazón endurecido hacia su esposo(a)


Como tú estas leyendo esta nota asumimos que al menos tú tienes un corazón dispuesto a hacer lo posible salvar tu matrimonio, entonces la primera pregunta que necesitas hacerte es:


¿Con respecto a nuestra restauración matrimonial, mi esposo(a) tiene un corazón dispuesto o endurecido?


Si no tienes clara esta respuesta, necesitas hablar directamente con tu cónyuge, manifestarle tu deseo de salvar tu matrimonio y preguntarle si él o ella esta dispuesto(a) a trabajar junto contigo para lograrlo. En esta nota estaremos explorando el caso donde tu cónyuge esta endurecido hacia ti, y en la próxima nota estaremos viendo que hacer si en ambos hay disposición de restaurar su matrimonio.


SI MI ESPOSO(A) TIENE UN CORAZÓN ENDURECIDO


Si tu esposo(a) no tiene voluntad para trabajar su parte en la restauración del matrimonio entonces hay dos causas principales para esta condición de su corazón.


Si su corazón está endurecido porque no quiere renunciar a su comportamiento destructivo.


Puede ser que tu esposo(a) no quiere renunciar a un comportamiento infiel, a una relación adúltera, a un comportamiento agresivo o a una adicción, o como vemos cada vez más frecuentemente: tal vez se convenció a si mismo(a) de que el matrimonio es un “estorbo” para sus metas personales y su “felicidad” y está dispuesto abandonar a su familia para alcanzarlas. Una persona en estas condiciones es a lo que Dios le llama un necio(a). Una persona que sabe que es lo bueno y no lo hace, o sabe que está mal, pero continúa haciéndolo.

Eclesiastés 10:2 Una persona sabia elige el camino correcto; el necio toma el rumbo equivocado.


Si este es tu caso y estás tratando de salvar tu matrimonio con un esposo o esposa en necedad necesitas entender que querer llegar al corazón endurecido de tu cónyuge a través de argumentos, o explosiones emocionales no va a hacer mucho efecto en el/ella. Seguramente no te ha funcionado hasta hoy, y tampoco te seguirá funcionando. El único que puede cambiar corazones endurecidos es el Espíritu Santo de Dios.


Ezequiel 36:26 NTV Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo.


Cuando tu cónyuge está empecinado en un comportamiento necio y destructivo para tu matrimonio y familia, necesitas dejarle que se vaya (1 Cor 7:12-14) y experimente el dolor de las consecuencias de sus decisiones. Pero no dejes de orar por el/ella para que el Espíritu Santo trabaje en su corazón y lo guíe a un verdadero arrepentimiento. Cuando el hijo se quiso ir de la casa del Padre, el padre no lo forzó a quedarse, pero fue al final de su necedad sufrió las consecuencias, fue ahí cuando el hijo tocó fondo y hubo un cambio en su corazón que lo hizo regresar a casa con otra actitud.