• Danny y Cynthia Osuna

Tuvimos relaciones sexuales, ¿qué hago?

La naturaleza de la relación de pareja es progresar hacia la intimidad. Un noviazgo largo o sin límites corre a exceso de velocidad hacia las relaciones sexuales. Dentro del matrimonio, el contexto para el que fueron creadas las relaciones sexuales, la intimidad física es una bendición, trae unidad, placer y vida. Fuera del matrimonio, puede dar satisfacción momentánea, pero muy pronto esa satisfacción se convierte en vergüenza, dolor y alejamiento de Dios.


Desafortunadamente son muchas las parejas que viven en esta condición de pecado oculto, esos tiempos y espacios donde quedan fuera de la vista de sus padres y líderes espirituales se convierten en puntos ciegos donde quedan expuestos. Batallan con remordimiento, pero son incapaces de poder dejar de hacerlo, es porque están experimentando el poderoso efecto de la unidad sexual que fue diseñada para el matrimonio, pero sin el respaldo espiritual de Dios.


Si tú te encuentras en esta situación y estás buscando una salida, considera los siguientes puntos:


1. CAMBIA LA CULPA POR ARREPENTIMIENTO

La culpa solo es sentir remordimiento por lo que hicimos, el arrepentimiento nos lleva a confesar nuestras faltas a Dios y a alejarnos lo más posible de lo que estimula nuestro comportamiento pecaminoso.


2 Corintios 7:10 Pues la clase de tristeza que Dios desea que suframos nos aleja del pecado y trae como resultado salvación. No hay que lamentarse por esa clase de tristeza; pero la tristeza del mundo, a la cual le falta arrepentimiento, resulta en muerte espiritual.

Aléjate completamente de conversaciones, caricias y contenido (música, videos, revistas, etc.) que estimulen en ti el deseo por tener actividad sexual. En vez de eso pasa tiempo con la Palabra de Dios y con amigos que te apoyen espiritualmente en tiempos difíciles y no que te solapen cuando deseas hacer lo malo.


2 Timoteo 2:22 Huye de todo lo que estimule las pasiones juveniles. En cambio, sigue la vida recta, la fidelidad, el amor y la paz. Disfruta del compañerismo de los que invocan al Señor con un corazón puro.

2. RECIBE EL PERDÓN Y LA LIMPIEZA DE DIOS

El pecado sexual tiene la particularidad de hacernos sentir más avergonzados que cualquier otro pecado, porque nuestro pecado lo sentimos en nuestro cuerpo. Nos sentimos indignos del perdón de Dios y por lo tanto seguimos cargando con culpa, pero la Biblia nos enseña: