• Cynthia Osuna

Mujer Extraordinaria ¡No te compares!

Todas desde niñas soñamos en grande, no había límites para las cosas que podíamos lograr en un futuro, nuestras habilidades,  apariencia, carrera, o incluso la familia que queríamos formar. Pero algo sucedió mientras crecíamos, nuestros sueños se empezaron a parecer más y más a los de las amigas, e incluso muchas perdimos la habilidad de soñar y nos conformamos con realidades nada parecidas a lo que esperábamos vivir. Vivimos en un mundo donde somos enseñadas a copiar moldes de mujeres que por decisión colectiva, por los medios o incluso por la cultura son modelos ideales. De haber sido creadas para algo extraordinario nos convertimos en ordinarias. 


Efesios 2:10-12  Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.



Una mujer ordinaria es aquella que se conforma con una vida cotidiana y sin propósito pero se la vive comparándose con otras mujeres que viven cosas que a ella le gustaría vivir. Frustrada por cumplir con todas las exigencias de nuestro alrededor más que por agradar a Dios. 


¿Por qué nos convertimos en mujeres ordinarias?

Porque correr contra la corriente es muy difícil, sobre todo en esta época. La cultura actual es tan fuerte que celebra el "pensar diferente", sin embargo terminas siendo igual que todas. Perdiéndonos de lo extraordinarias que Dios nos hizo.


Hay siete aspectos de los que te quiero hablar en una serie de blogs, que estaré publicando en las próximas semanas. Estos aspectos son tan sutiles que ni nos damos cuenta cuando ya nos transformaron en algo que no queríamos ser:

  1. Comparación

  2. Temor

  3. Conformismo

  4. Falta de propósito

  5. Manejo del tiempo

  6. Acciones destructivas




1.- Comparación

Quiero empezar con la comparación, porque es uno de los males que más enfrentamos las mujeres. Antes solamente te comparabas con tus amigas del salón de clases o del trabajo, con las vecinas o típicamente las mamás nos comparaban con las primas, quién estaba más alta, o más desarrollada ¿Recuerdas eso? Pero hoy en día nos comparamos con miles de mujeres que seguimos en nuestras redes sociales. Ya no es solo la gente que nos rodea, son los #RelationshipGoals que te topas todos los días en Instagram, el cuerpazo de esa mujer #Fit que sigues, las habilidades sobrenaturales de cocina, decoración, y fotografía que jamás logras alcanzar, etc.

La comparación es tu punto de comparación contigo mismo. Y es muy engañosa, porque muchas veces nos comparamos con personas que desde nuestra perspectiva están “peor que nosotras” entonces lo utilizamos como escusa para conformarnos con nuestra situación. Ejemplo: “Pues mi matrimonio no esta tan mal” “Bueno no estoy tan gorda” “Pues al menos yo termine la carrera” etc. Por otro lado, tomamos como punto de comparación a esas amigas que les ha ido muy bien en la vida, y han alcanzado grandes metas, entonces vemos inalcanzable ser como ellas, por lo que nos justificamos porque a nosotras no se no ha dado as oportunidades que a ellas. Ejemplos: “Es que sus papás si la apoyaron” “Es que su apellido es famoso” “Es que su esposo si esta guapo” “Es que ella es inmune a los carbohidratos”, etc.

Si te das cuenta las dos posturas son muy cómodas y nos dejan en dónde mismo. Y bueno si solo nos comparamos y ya, sería triste por el poco avance y ya, pero el problema es que la comparación des